martes, 17 de marzo de 2026

Un slogan sirve para ganar una elección, no así para gobernar


Por: Rodrigo Núñez Gómez, Profesor de Historia y Trabajador Social

A menos de una semana de haber asumido el mando de la nación por parte de José Antonio Kast ya hemos sido testigos de diversas iniciativas que según sus propias palabras, buscan “crear un plan de reconstrucción nacional” enmarcado en la narrativa de un llamado “Gobierno Emergencia”. En este punto, resulta coherente detenerse en la construcción de estas categorías conceptuales, pues estas no son neutras: configuran una forma de comprender la realidad.

En este sentido, es posible identificar dos elementos claves. Por un lado, una estrategia comunicativa basada en la simplificación y repetición de mensajes que buscan instalar una lectura del país de un momentum determinado, y por otro lado la construcción de una realidad en base al lenguaje propuesto por Berger y Luckman, perspectiva que es profundizada por Michelle Foucault al analizar como los discursos delimitan aquello que conocemos como verdad. 

Desde una mirada comunicacional la tarea fue exitosa, Kast obtuvo una amplia mayoría lo que le otorga un importante margen de legitimidad social, sin embargo, lo critico no es su capital político, sino en las condiciones discursivas que hicieron posible su llegada al poder y aquí claramente operan con fuerza la narrativa construida y los mecanismos de interpretación instalados en la campaña.

Para profundizar en estas cuestiones, es necesario retroceder a la retórica eleccionaria, se configuró un relato de un Chile que se caía a pedazos ya sea en dimensiones sociales, económicas y morales, no obstante, la realidad empírica decía que en Chile no se vivía este fenómeno calamitoso que Kast propuso en su campaña. 

A mayor abundamiento, revistas especializadas como Newsweek, la Dirección de Presupuestos y el Banco Central por ejemplo dan cuenta de una disminución de la inflación de un 14% a un 2.4%, la inversión extranjera de acuerdo a lo expresado por la politóloga Rachel Theodore aumentó desde 17, 8 billones de dólares en 2019 a 56,2 billones de dólares en 2025, lo que demuestra la confianza externa hacia nuestro país. Lo anterior no niega problemas existentes, sino que busca cuestionar la magnitud del diagnóstico presentado.

Ahora bien, el problema surge cuando el discurso de campaña se traslada sin mediación al ejercicio de gobernar En el marco de los recientes incendios – que llevó a la creación narrativa de un plan de reconstrucción nacional- supone ir mas allá de la reconstrucción de viviendas e infraestructura dañada, sino que busca cimentar un nuevo orden interpretativo de la realidad del país.

En este marco dentro de este plan, se propone la disminución del 4% del impuesto corporativo lo que en el desarrollo de una emergencia cabría esperar un fortalecimiento de la recaudación fiscal entonces surgen preguntas legitimas para refutar esto ¿Desde dónde compensarán los menores ingresos? Y aquí opera lo ideológico, de acuerdo al liberalismo clásico de Adam Smith una menor intervención del estado puede incentivar la inversión extranjera y dinamizar la economía entrando a operar los postulados del Laissez Faire y Laissez Passer. Poder no necesariamente significa que será así 

Educacionalmente, la eliminación de la gratuidad a personas mayores de 30 años socaba los anhelos y esperanzas de un mejor porvenir, el relato construido parece descansar en responsabilizar individualmente a quienes no accedieron a la educación en etapas tempranas de sus trayectorias vitales. Sin embargo, esta visión reduccionista tiende a invisibilizar vidas marcadas por el trabajo, el cuidado familiar, la maternidad u otras condiciones que dificultan compatibilizar estudio y vida personal. 

Finalmente, la eventual eliminación del MEPCO como instrumento de estabilización de los precios de los combustibles se observa como una bomba de tiempo, toda la cadena de distribución se encuentra necesariamente vinculada a los derivados del petróleo, concretamente gasolina y diésel, la eliminación de este sistema supone un aumento del valor de las bencinas en un orden de 250 a 300 pesos semanales que lo que irremediablemente disparara los precios de alimentos y derivados, aumentará la inflación, aumentará el IPC, aumentará la UF y afectando de manera grave la capacidad de adquisitiva de la población. 


Un slogan no gobierna ni da estabilidad......

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