viernes, 27 de marzo de 2026

El mito del Estado en quiebra.

 

Por: Rodrigo Núñez Gómez. Trabajador Social y Profesor de Historia y Geografía.

En la última semana mucho se ha hablado sobre el estado de las arcas fiscales. El relato de la crisis de seguridad e inmigración migró, a ritmo vertiginoso, hacia la idea de una crisis fiscal sin precedentes. Slogans como “no hay plata”, “se robaron todo”, “un país sin caja”, “recuperaremos el Estado de Derecho” y el ya célebre – por lo amateur – planteamiento que estaríamos en quiebra han copado el debate público.

Estas consignas buscan imponer la idea de que habitábamos en una suerte de Estado Fallido, sin embargo, este estado supone la pérdida de capacidades fundamentales como como la recaudación de impuestos, hacer cumplir la ley, la seguridad, el control del territorio o el desarrollo institucional. Ejemplos claros de estas fallas estructurales se observan en países como Birmania, Haití, Sudan, Siria o la República Democrática del Congo. En definitiva, la narrativa que buscan construir Kast y su equipo es que son los salvadores y recuperadores del Estado

No obstante, el relato construido por la autoridad de turno choca frente a una realidad observable y objetiva en cuanto a la crisis fiscal, es posible observar que nuestro país no se encuentra en un plano catastrófico como lo han querido demostrar.

Hoy la masividad de información incompleta o derechamente falsa no da mucho espacio para la contra argumentación, obligando más bien a realizar un ejercicio de desmitificación.

Entonces, para ello, es necesario acércanos a los datos que dan cuenta de aquello, En este sentido, Chile presenta una deuda publica en torno al 42% del Producto Interno Bruto (PIB). De acuerdo al Banco Central el déficit estructural ascendió a un 3.6% lo que superó las proyecciones iniciales, sin embargo, notablemente inferior al déficit fiscal del gobierno de Piñera II quien al entregar el poder este fue de un 7.2%, en un contexto marcado por la crisis social y la pandemia que obligó a reforzar el Estado.

Pues bien, al llevar estas cifras en perspectiva comparada con países de la OCDE es posible observar que Chile no se encuentra en una posición desmejorada. Por el contrario, mantiene indicadores que lo posicionan como una economía relativamente estable y atractiva para la inversión.

De acuerdo a los datos de la OCDE y el Fondo Monetario Internacional los niveles de deuda como porcentaje del PIB en algunos países son los siguientes.

País

% Deuda PIB

Japón

250%

Grecia

159,7%

Estados Unidos

120,8%

Francia

113,1%

Portugal

94,9%

Austria

82,9%

 

Pues bien, también, podría argumentarse estas son economías a gran escala. Sin embargo, al observar países de tamaño más comparable, la tendencia se mantiene:  

País

% Deuda PIB

Colombia

67,4 %

Costa Rica

60.3%

 

Finalmente, si se analiza el caso de países que suelen ser referidos por la actual administración como Hungría, Italia, El Salvador o Argentina. Los datos muestran:

País

% Deuda PIB

Italia

137,3%

Hungría

73,5

El Salvador

89%

Argentina.

73,3%

 

Todo lo anterior, permite concluir que, si bien existe una tendencia mundial al aumento del endeudamiento del gasto público – lo que da cuenta de un fenómeno estructural – ello, no implica necesariamente que en Chile exista un escenario de crisis fiscal.

Evidentemente, es necesario avanzar en ajustes que permitan una trayectoria sostenible de las finanzas públicas. No obstante, estas no deben caer desproporcionadamente por las bases populares y sectores medios.

 

En Chile no se han robado la plata…….

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