Por: Rodrigo Núñez Gómez. Trabajador Social y Profesor de
Historia y Geografía.
En la última semana mucho se ha hablado sobre el estado de
las arcas fiscales. El relato de la crisis de seguridad e inmigración migró, a
ritmo vertiginoso, hacia la idea de una crisis fiscal sin precedentes. Slogans como
“no hay plata”, “se robaron todo”, “un país sin caja”, “recuperaremos el Estado
de Derecho” y el ya célebre – por lo amateur – planteamiento que estaríamos en
quiebra han copado el debate público.
Estas consignas buscan imponer la idea de que habitábamos en
una suerte de Estado Fallido, sin embargo, este estado supone la pérdida de capacidades
fundamentales como como la recaudación de impuestos, hacer cumplir la ley, la
seguridad, el control del territorio o el desarrollo institucional. Ejemplos claros
de estas fallas estructurales se observan en países como Birmania, Haití,
Sudan, Siria o la República Democrática del Congo. En definitiva, la narrativa
que buscan construir Kast y su equipo es que son los salvadores y recuperadores del
Estado
No obstante, el relato construido por la autoridad de turno
choca frente a una realidad observable y objetiva en cuanto a la crisis fiscal,
es posible observar que nuestro país no se encuentra en un plano catastrófico como
lo han querido demostrar.
Hoy la masividad de información incompleta o derechamente
falsa no da mucho espacio para la contra argumentación, obligando más bien a
realizar un ejercicio de desmitificación.
Entonces, para ello, es necesario acércanos a los datos que
dan cuenta de aquello, En este sentido, Chile presenta una deuda publica en
torno al 42% del Producto Interno Bruto (PIB). De acuerdo al Banco Central el déficit
estructural ascendió a un 3.6% lo que superó las proyecciones iniciales, sin
embargo, notablemente inferior al déficit fiscal del gobierno de Piñera II quien
al entregar el poder este fue de un 7.2%, en un contexto marcado por la crisis
social y la pandemia que obligó a reforzar el Estado.
Pues bien, al llevar estas cifras en perspectiva comparada
con países de la OCDE es posible observar que Chile no se encuentra en una
posición desmejorada. Por el contrario, mantiene indicadores que lo posicionan
como una economía relativamente estable y atractiva para la inversión.
De acuerdo a los datos de la OCDE y el Fondo Monetario Internacional
los niveles de deuda como porcentaje del PIB en algunos países son los
siguientes.
|
País |
% Deuda PIB |
|
Japón |
250% |
|
Grecia |
159,7% |
|
Estados
Unidos |
120,8% |
|
Francia |
113,1% |
|
Portugal |
94,9% |
|
Austria |
82,9% |
Pues bien, también, podría argumentarse estas son economías a
gran escala. Sin embargo, al observar países de tamaño más comparable, la
tendencia se mantiene:
|
País |
% Deuda PIB |
|
Colombia |
67,4 % |
|
Costa
Rica |
60.3% |
Finalmente, si se analiza el caso de países que suelen ser
referidos por la actual administración como Hungría, Italia, El Salvador o
Argentina. Los datos muestran:
|
País |
% Deuda PIB |
|
Italia |
137,3% |
|
Hungría |
73,5 |
|
El
Salvador |
89% |
|
Argentina. |
73,3% |
Todo lo anterior, permite concluir que, si bien existe una
tendencia mundial al aumento del endeudamiento del gasto público – lo que da
cuenta de un fenómeno estructural – ello, no implica necesariamente que en
Chile exista un escenario de crisis fiscal.
Evidentemente, es necesario avanzar en ajustes que permitan una
trayectoria sostenible de las finanzas públicas. No obstante, estas no deben
caer desproporcionadamente por las bases populares y sectores medios.
En Chile no se han robado la plata…….





